B lesa, como toda la provincia de Teruel tiene unos estratos geológicos muy variados y nos permite encontrar en nuestro término municipal y alrededores distintos minerales con multitud de variantes.  En este artículo mostraré algunos de los más comunes y fáciles de identificar, ya que como mero aficionado a la materia, no me puedo comprometer a más.


Geología de Blesa

Este artículo utiliza bastantes términos técnicos o supone conocimientos básicos de geología.


Yacimientos y mapa geológico de los alrededores de Blesa
Yacimientos y mapa geológico de los alrededores de Blesa

En el mapa geológico que recoge la zona de Blesa se pueden identificar perfectamente, a poco que conozca el relieve del término municipal, todas las unidades geológicas, los barrancos, el río, las cordilleras, las zonas fosilíferas, etc.


Foto aérea, donde podrá identificar alguna de las coordilleras del mapa geológico.
Foto aérea, donde podrá identificar alguna de las cordilleras del mapa geológico.
Tenga en cuenta que la orientación de la fotografía es perpendicular a la del mapa.
Aquí el norte queda a la izquierda.
Foto de Víctor Jáuregui Serrano.

Los yacimientos más destacados y fáciles de localizar están marcados en el plano y se corresponden con los siguientes:

1.- El yacimiento de aragonito está en un lugar de acceso peligroso, en la pendiente más abrupta del cabezo de San Jorge, pero son fáciles de encontrar.
2.- Quedan varias canteras de yeso, cómodas de visitar, a los pies del val de Blesa, junto a restos de las fábricas y hornos para transformar el yeso.  También podemos ver estas cicatrices en los montes que existen a la derecha del balsete Royo.
3.- Muchos parajes de Blesa contienen fósiles del Jurásico (195 millones de años (m.a.) - 136 m.a. ), incluyendo otros más alejados, hacia el norte.
4.- Los yacimientos con fósiles del Cretácico (136 millones de años - 65 m.a.) son más escasos, en proporción, pero los suelos suelen estar sembrados de ellos.
5.- Los cristales de yeso más grandes y bonitos se encontraban en el solar de la antigua mina de carbón en el barranco de la Saladilla (Huesa del Común), pero apenas quedan.

Los trazos negros gruesos del mapa corresponden a líneas de falla.

Otro aspecto geológico de interés para Blesa reside en que el cauce del río Aguasvivas transcurre en buena porción de su recorrido entre calizas jurásicas filtrantes (zonas azules en el mapa), donde el río pierde parte de su caudal superficial, lo que unido al canal que desvía el agua del río desde unos kilómetros aguas arriba del pueblo, provoca que el cauce permanezca seco la mayor parte del año, destruyendo el hábitat de la fauna y flora, a la espera de importantes descargas torrenciales, de efectos más destructores que reparadores.


Nuestros minerales

La mayoría de las tierras que pisamos o labramos son de la era secundaria (mesozoico).

Las rocas popularmente denominadas 'lastras' de nuestros montes son calizas que se formaron en el fondo del mar.  Por la potencia de los estratos el periodo de acumulación debió de ser muy extenso.


Plegamiento de calizas
Plegamiento de calizas, cerca de Otón (Monforte)

En los cauces de ríos y barrancos podemos encontrar materiales más modernos, además de cantos rodados y algún conglomerado.

Yesos
Son muy abundantes los afloramientos de yesos, que se explotaron y usaron en la construcción del pueblo y dieron lugar a una de las industrias tradicionales.  Hablo de yesos en plural, porque este mineral, de la familia de los sulfatos, se presenta en diversas formas: cristales prismáticos o lenticulares, masas fibras, agregados cristalinos, etc.

Se formaron a partir de sulfato cálcico disuelto en el agua, que precipita al evaporarse ésta.  Su fórmula química es CaSO42H2O y cristaliza en el sistema monoclínico.  En Blesa podemos ver algunas de sus variedades, en forma de cristales transparentes, yesos blancos y otros de colores (rojos, grises, etc.) cuando están teñidos por impurezas.

Teniendo en cuenta su morfología y edad de formación podemos considerar tres tipos principales:  yesos rojos y negros del Keuper (Triásico), masas estratiformes de yeso blanco del Mioceno y cristales de yeso moderno por la descomposición de los sulfuros de hierro presentes en los lignitos, como el de la foto siguiente.


Cristal de yeso
Cristal de yeso

El yeso del Keuper se encuentra distribuido, en general, por toda la región incluyendo Blesa.  Habitualmente es de color rojo, por inclusiones o impurezas de arcillas y óxidos de hierro, y gris o negro por inclusiones de materia orgánica.  En algunas ocasiones está acompañado de aragonito, y también, aunque no los he podido encontrar en Blesa, de teruelitas o «jacintos de Compostela».  Podemos encontrarlo en la cara norte de la sierra del pilón de San Jorge.

En Teruel, en la Facies Utrillas, aparecen cristales de yeso como producto de descomposición de la pirita y marcasita presente originariamente en el lignito.  Podemos encontrar los cristales individuales o maclados, casi siempre con inclusiones de material carbonoso, y frecuentemente, algunas caras presentan un aspecto corroído.  Los podemos encontrar en el solar de la mina de carbón y la escombrera abandonada en el barranco de la Saladilla (Huesa), de buena calidad y un tamaño de entre 5 y 10 cm, aunque actualmente deben quedar pocos.

Otro producto de la descomposición de la pirita es el yeso, que forma las paredes de fósiles de glauconias como crecimientos vermiculares (literalmente: con forma de gusanos) en su interior; podemos ver esta variedad junto a la carretera de Muniesa a Oliete (Teruel).

Aragonito
Otro mineral común, y cercano al pueblo, es el aragonito, que algunos reconocerán mejor por el popular apelativo de «banquetes».  Lo podemos encontrar transparente, blanco o rojo, implantado en arcillas.  Es de la familia de los carbonatos.  Se origina en fuentes hidrotermales, a partir del calcio que se libera al deshacerse otros minerales.


Aragonito
Muestra de aragonito, con dos maclas combinadas

Su nombre proviene de la localidad de Molina de Aragón (Guadalajara).  Es un mineral característico del Keuper (Triásico) en España, donde con frecuencia se encuentra asociado a la variante del cuarzo llamado «jacinto de Compostela».  Su composición química es CaCO3.

En Blesa aparecen ejemplares sueltos de color rojizo con forma de prisma pseudohexagonal en una zona de yesos poco consistentes de color rojo intenso, en el afloramiento que hay tras el pilón de S. Jorge, con una potencia muy notable.  Las maclas tienen frecuentemente un hábito prismático-tabular, normalmente con cristales más pequeños crecidos sobre las bases del prisma.  Suelen tener un diámetro máximo de 1 cm.  Sobre el yacimiento comentado, en la zona de transición entre las margas y las calizas de la cara norte de la cordillera aparecen ejemplares de color gris, blanco o casi transparente, incrustados a veces en yeso de color claro.

Calcita
Es uno de los minerales más comunes, hallándose en muchas piedras, conchas y huesos.  La calcita se disuelve en el agua, y precipita cuando se evapora, corrientemente al encontrar cuevas en las calizas, donde forma estalactitas y estalagmitas.  Se origina también en fuentes hidrotermales.

Su composición química es CaCO3.  Es incolora o blanca, a veces coloreada.  Es el mineral que forma las rocas calcáreas, calizas o calizas metamórficas y está muy difundido en Aragón, si bien los ejemplares interesantes son escasos.  El libro "Los minerales de Aragón" cita a las localidades de Plou y Montalbán entre las que tienen algún yacimiento de interés, como geodas.  Su composición coincide con la del aragonito, y es que la calcita es el mineral más rico en formas con más de 1000 combinaciones distintas.

Otros minerales y rocas
La relación anterior es muy limitada, aunque en Blesa y sus alrededores he podido encontrar otros minerales y rocas como:

  • Cuarzo
  • Dendritas de óxidos
  • Limonita o Goetita
  • Carbón (Lignito)
  • Halita y anhidrita estratificadas (?)
  • Margas (no es un mineral)
  • Aluminita (?)

He dejado de citar otros muchos, principalmente por desconocimiento, además de rocas, de las que abundan, sobre todas, las calizas mesozoicas, en las que podemos encontrar abundantes ejemplares de fósiles, barrancos profundos y hoces, además de estratos y bonitos plegamientos descubiertos por la erosión.



Cuevas y simas

La naturaleza del suelo de nuestro término lo hace muy propicio para la formación de simas, cuevas y corrientes fluviales subterráneas.

Aparte del centro de nuestros valles, donde predominan arcillas y tierras de origen más moderno, en las montañas el elemento predominante son las rocas calizas.  Este material es bastante resistente, pero la acción conjunta y continuada del agua y el dióxido de carbono (un componente común de la atmósfera) lo disuelven con relativa facilidad. Ello favorece la filtración a través de grietas y la formación de profundos estrechos en los cauces (valgan como muestra nuestras abundantes hoces y pintorescos hocinos), la formación de simas y "ruideros", canales subterráneos, etc.

En este caso relacionaré las simas y cuevas de Blesa más conocidas o representativas.  No he encontrado ningún catálogo o libro que cite simas locales y no me consta que hayan sido estudiadas, por lo que no disponemos de perfiles ni de planos.  La mayoría pueden ser de modestas dimensiones, pero no todas, y a buen seguro que más de una permanece oculta a nuestros ojos y nuestro conocimiento.

Tenemos entradas a simas en los parajes de:

  • El pozo del Cuervo, en una margen del río Aguasvivas, aproximadamente a mitad de camino entre Blesa y el Morenillo, a unos 15 m de altura sobre el río, en la margen izquierda.

  • Cerca del balsete Marío, (al sur de los montes de Valdoria) está la sima de Marío. Quizá en contacto con ésta haya galerías que dan incluso a la vertiente opuesta de los montes de Valdoria (hacia el val de Valceres). Por otro lado, quizá la sima quede ya en término de Huesa, pero dada la cercanía a nuestro pueblo la citamos aquí.

  • El ruidero, situado en el monte de Carboneras (hacia el norte), que tiene una gran boca.

  • También me han hablado de la existencia de otra sima entre los pinares de Cañamarín, pero no la conozco.  En ésta han caído animales para desgracia de los pastores.

Tenemos cuevas más o menos accesibles, como:
  • la cueva de los Patos, en la subida al monte de San Jorge, que arranca frente al molino Bajo.  Tiene una sala y una entrada amplia, aunque de techo bajo, y no parece tener prolongaciones.

  • una cueva fue descubierta con motivo de las obras del canal de Moneva, en el túnel que atravesó la montaña del pilón de la Burilla, entre el sifón que atraviesa el cauce del río y la vertiente inmediata al pueblo. La boca descubierta fue tapiada por los mismos obreros al cabo de un tiempo.

  • aparte, no entrarían en esta consideración de cuevas algunas grandes pero simples grietas, que denominan en el lugar "cuevas", como es el caso de la cueva del Diablo, en el extremo del cabezo de San Jorge más próximo al río, y que apenas tendrá veinte metros de recorrido (con algunos menos al descubierto).

Las entradas a las simas
Para entrar en algunas de ellas, como la del pozo del Cuervo o del Balsete Marío hay que ir con cuerdas y luces, preparado y decidido.  En esta última estuvieron algunos jóvenes del pueblo hace varios años, y sacaron tierra de la entrada para poderla recorrer. No conozco el dato de la profundidad porque, aunque se podían mover horizontalmente por sus recovecos, las inevitables vías verticales son únicamente aptas para especialistas.  La entrada está muy disimulada y es pequeña, siendo casi obligado el ir acompañado por alguien que la conozca si se pretende encontrar.

En la entrada de la sima del Ruidero (en Carboneras) el problema era el contrario, ya que caían en su interior animales despistados, por lo que pastores y demás vecinos se encargaron de enronarla y tapar la boca con cañizos.  Otras versiones que he oído apuntan que la boca era pequeña, y fueron los lugareños los que la hicieron mayor.  El nombre proviene del ruido que se oía en su entrada, formado seguramente por corrientes de aire encañonadas en arcanos recovecos.

El viento también juega un papel importante en la sima cercana al balsete Marío, en la que se puede ir a disfrutar del aire fresco que por su boca sale en pleno verano. En invierno el aire sale caliente, pero esto no es una paradoja. En realidad el aire que emerge por esta salida de la cueva lo hace a una temperatura prácticamente constante, como la que existe en casi todas las cuevas, y es la diferencia relativa de temperatura con el aire exterior la que nos produce una sensación de frescor o calor. Otra de las curiosidades que me comentaron los conocedores del término fue la existencia de otra salida de estas galerías subterráneas, (que ahuecan nuestras montañas como una esponja), en la vertiente de Valdoria que da al val de Valceres, pero en la que sale aire ocasionalmente, normalmente cuando no sale por la de Marío. ¡Curioso sí, pero me gustaría comprobarlo!

Y una prueba más de que la solidez de nuestras montañas es mera apariencia, la podemos ver en la entrada que podemos encontrar a media altura de la montaña de la Solana, a poco más de un kilómetro de pueblo, al final del barranco de los buitres.  Parece prometer pero quizá no se adentre más allá de lo que lo hace una madriguera.

Hoces, cuevas artificiales y caprichos del río
El río es, desde que se propuso cruzar toda la estribación norte de la cordillera Ibérica en que nos encontramos, una fuente de cuevas, recovecos y barrancos de cierto encanto, que rompen con sus abruptos desniveles la monotonía de nuestros desnudos montes. Quizá antaño era mucho más bonito recorrer el curso del río Aguasvivas, pero aún hoy podemos seguirlo para placer del excursionista, desde el paraje del Morenillo hasta Moneva, atravesando estrechos, hocinos (cuando es posible), hoces y parajes que atesoran los últimos restos de belleza y vida salvaje del término de Blesa. En algunos casos atravesaremos cañones, sortearemos malezas casi impenetrables o simplemente asilvestradas, y tendremos la ocasión de visitar todas las obras hidráulicas que nuestros antepasados sembraron en su cauce y orillas.

Encontramos, a lo largo de él, cuevas de posible origen o acondicionamiento artificial al final del paraje de las Hoces, en las cercanías del Galindo y ya en las proximidades de Sanched, en el límite con el término de Moneva.

Otro factor bien conocido de nuestro río es la abundancia de tramos donde el lecho es filtrante, y por donde se pierde gran parte de su escaso caudal. De hecho, cuando en primavera baja algo de agua desde el Morenillo, se suele perder en las inmediaciones del Pozo del Cuervo.  Mas el agua no desaparece, sino que termina en ríos subterráneos que recorren nuestro término al capricho de las formaciones geológicas más ocultas de nuestro suelo.

Una cueva bajo la Burilla
De hecho, en la cueva que se descubrió al perforar el túnel del canal bajo el monte de La Burilla, que recorrieron varios vecinos curiosos, encontraron pasillos recubiertos de rocas con cristales, formas caprichosas y siguiendo por las galerías (me hablan de centenares de metros, pero hoy es imposible comprobarlo), llegaban a un lugar donde la gruta descendía y oían como corría agua por su fondo. Lamentablemente, al forrar el túnel se cerró la única entrada conocida a esta gruta.

Ríos subterráneos
No nos debe sorprender encontrar ríos subterráneos a muchos metros de altura con respecto al río. Los acuíferos pueden vadear valles si la estructura geológica subyacente favorece la formación de un sifón natural (como con los vasos comunicantes). Es conocida una corriente subterránea de agua salitre que cruza el pueblo y de la que tomaron agua muchas casas antiguamente. Y su importancia no es sólo testimonial.

Gracias a uno de estos acuíferos tenemos hoy en día la segunda fuente de suministro de agua potable del pueblo (y últimamente, debido a las obras en el canal, la única), por lo que es responsabilidad de todos el cuidar de la no contaminación de las aguas superficiales y el uso prudente de abonos y pesticidas, que representan (junto con la sobreexplotación) el peligro más directo para la contaminación de un río subterráneo.

F. J. L. A.
Enero de 1999



Lugares a visitar

Museo Rosa Molas
Colegio Madre Mª Rosa Molas
Vía Ibérica, 25
50012 Zaragoza
Horario
Sábado y domingo: 10,00 a 13,00 h.
Entrada
Gratuita.  Concertar visita.  ☎  976 563238


Vocabulario

Calizas: Rocas sedimentarias formadas principalmente por carbonatos de calcio, o de calcio y magnesio, denominándose en este caso calizas dolomíticas.
La caliza es poco atacada por el agua, pero en presencia de CO2 se disuelve y transforma en bicarbonato de calcio.  Si esta agua se filtra y encuentra una cueva comienza a evaporarse el CO2 y precipita el carbonato de calcio (CaCO3) dando con el tiempo lugar a estalactitas y estalagmitas.
Facies: Conjunto de características de una entidad geológica, que reproduce las condiciones ambientales en que se formaron.
Falla: Fractura producida en un terreno debido al movimiento geológico.  Los estratos de ambos lados no coinciden exactamente al haberse desplazado.
Geoda: Espacio redondeado e irregular en cuyas paredes internas se han implantado los cristales minerales.
Keuper: Edad perteneciente al periodo Triásico que abarca desde hace 231 a 219 millones de años. Sus depósitos más característicos son las arcillas plásticas que suelen abundar en aragonito, yeso y sílice.
Macla: Asociación de dos o más cristales, con idéntica composición química, que presentan una continuidad estructural, y diferente orientación. En ciertas condiciones fisicoquímicas presentes durante la cristalización, los cristales crecen conjuntamente conservando su simetría y características cristalográficas.
Marga: Sedimento arcilloso en que la proporción de carbonatos es variable, oscilando desde 35 a 65%; generalmente, es de color gris a gris azulado.


Bibliografía

- Miguel Calvo, Josefina Besteiro, Emilia Sevillano, Andrés Pocovi, "Minerales de Aragón", Mira Editores, S.A. Zaragoza.
- Guía didáctica de la exposición itinerante "El mundo mineral", organizada por Ibercaja.
- Sue Fuller, Gran enciclopedia de bolsillo, "Rocas y Minerales", Editorial Molino


En esta materia. Es insustituible el estudio absolutamente profesional (pero sin ninguna concesión para el neófito) de Mª Teresa Echeverría Arnedo, titulado "El valle del río Aguasvivas: estudio geomorfológico", publicado en la revista Geographicalia Nº 19-20 (Zaragoza, 1983). Páginas: 11-94. Se trata de la Memoria de la Licenciatura de su autora, leída en junio de 1983 en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.

En las páginas de Javier Mendívil puedes leer una introducción a la geología en
aragonesasi.com/natural/geologia/index.htm

Puedes leer y ver un trabajo sobre las estructuras de impacto (cráteres de impacto meteorítico), muy próximo a nuestras tierras, dedicado al "Meteorito de Azuara" en
www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/



Blesa, un lugar en el mundo
Última actualización: 15 de diciembre de 2001