Blesa y sus gentes

José Magallón

Superviviente de los campos de exterminio nazis de Mauthausen y Ebensée.
Prisionero entre 1939 y 1945

por Manuel Curdi

A modo de epílogo: Los otros asesinados y supervivientes de Mauthausen


por F.J.Lozano
Indice


J osé Magallón fue hecho prisionero por el ejército alemán durante el desastre de Dunquerque. Según afirma, no se imaginaba para nada lo que iba a pasar durante los cinco años que permaneció en los campos de exterminio de Mauthausen y Ebensée. Ahora, desde su pueblo natal de Blesa (Teruel) cuenta medio siglo después sus experiencias durante el cautiverio y afirma que los jóvenes que intentan resucitar el nazismo no saben lo que hacen.

José Magallón muestra los papeles de extradición. Foto Manuel Curdi

¿Cómo sobrevivir durante cinco años en campos de exterminio?

- Simplemente ir viviendo y no llamar la atención. Entramos 10.000 españoles y, sin que nadie fuera fusilado, a base de hambre y palizas, sólo salimos 1.800 con vida. (José se encoge de hombros) Tuve suerte, muchísima, y buenos amigos. A los que llevábamos el triángulo azul, que significaba inmigrante, nos trataban mejor. A los republicanos, nos tenían algo de respeto porque decían que habíamos luchado contra el mundo entero.

- El apoyo en una situación así de los demás prisioneros debía ser fundamental.

- Sin los que me ayudaron no estaría vivo. Luego, yo mismo tuve la oportunidad de salvar a otras personas. Sin embargo, en los campos no era todo compañerismo, había mucha gente que sólo pensaba en salvar la pelleja.

- ¿Por ejemplo?

- Los que llamábamos cabos de vara. Eran presos con privilegios que ejercían de vigilantes. A mí me ofrecieron este cargo cuando entré en el campo de Ebensée, pero lo rechacé alegando que no había aprendido el suficiente alemán para entenderme.

- Usted ya llevaba cuatro años prisionero.

- Sí, el jefe de presos que me lo ofreció dijo que era una parrita, que quiere decir tonto. A los pocos días me ofreció un puesto en las cocinas y, claro, acepté. El jefe se me quedó mirando y riéndose me dijo: "Conque para dar palos no sabes alemán y para estar cerca de la comida sí, ¿eh?" La verdad, yo me defendía muy bien, pero tenía claro que no le pegaría a ningún compañero.

- ¿A usted, en cambio, le pegaron alguna vez?

- Sí, recuerdo dos buenas palizas. La primera vez me pillaron dando un plato de comida a un polaco de 14 años. La segunda me acusaron de robar un poco de harina frita y los 25 golpes en el trasero con una vara de alambre forrada de goma no me los quitó nadie. Aquel sargento, Schütz se llamaba, me hizo poner el culo en pito y contar los golpes en alemán. Luego se averiguó que no había sido yo. Schütz me dio la vara y me dijo que le pegara al verdadero culpable. Me negué, pero los rusos del barracón le dieron tal paliza que no volvimos a ver al ladrón.

- ¿Intentaban deshumanizarlos?

- Desde luego, y, a menudo, lo lograban. Para empezar, yo no era José Magallón sino el preso 4.638. Los guardias te trataban peor que un animal, como si no existieras o no merecieras su atención. Eso era casi lo que más dolía. Las mismas reglas del campo te deshumanizaban. Por ejemplo, cada día, en la cantera de Mauthausen, dos judíos escogidos al azar eran enviados a cada uno de los cuatro nidos de ametralladora que nos vigilaban. Los hombres que subían los cadáveres, con los números de preso de los muertos, tenían derecho a su ración de agua sucia y pan del día. Claro, había bofetadas por ese privilegio.

- El que las víctimas fueran escogidas sin ninguna razón aparente sería una fuerte presión psicológica.

- Era algo asumido. Cuando nos cogieron como prisioneros de guerra no podíamos imaginarnos ni remotamente lo que íbamos a pasar. Al final, teníamos un dicho "Heute gut, Morgen kaputt", "hoy bien, mañana muerto". Teníamos asumido que si los aliados no nos liberaban, aquello no lo contábamos. Muchos no podían resistirlo y se tiraban contra la valla electrificada.

- Es duro que un compañero se suicide a fuerza de desesperación.

- Los mismos SS designaban cada día a unos cuantos que esa noche se tenían que ahorcar. Durante todo el día los vigilantes les molían a palizas y a la hora de comer en lugar de la ración les daban un pedazo de cuerda. Nadie resistía.

- ¿Los oficiales y los vigilantes creían en lo que hacían?

- La mayoría sí, los SS y los Gestapo hacían ciegamente lo que les mandaban y estaban orgullosos de su trabajo. Incluso los mismos criminales alemanes que estaban presos creían en Hitler. Cuando se dieron cuenta de que perdían la guerra, algunos cambiaron y eran más blandos. Sin embargo, dentro de la Wermatch, el ejército regular, había gente diferente. Recuerdo cuando fuimos hechos prisioneros en Dunquerque por una compañía austríaca. Eran personas muy buenas y sencillas. Los de la cantera eran verdaderos demonios.

- El comandante de Ebensée quiso terminar su labor en los últimos días.

- Sí, los prisioneros sabíamos cómo iba la guerra. En el 45, hacía ya mucho tiempo que no nos enseñaban mapas con las últimas conquistas y un joven checo tenía una radio clandestina. El comandante dijo que (José se pone firme en la silla e imita un cortante acento alemán) "lucharemos hasta el último cartucho". Querían meternos en la mina y luego volarla. Nos negamos a entrar, nos apiñamos armados con cuchillos robados en las cocinas y gracias a que la mitad de los oficiales se pusieron en contra de la masacre nos salvamos.

- Ahora mismo, hay jóvenes que intentan recobrar esta ideología. ¿Cree que saben lo que hacen?

- Si esos cabezas rapadas tuvieran idea de lo que pasó en los campos, no actuarían así. A veces, pienso que a lo mejor haría falta cascarles leña para que no vuelva a pasar lo mismo.

- ¿Cómo fue el momento de la liberación?

- De alegría, (José queda callado un momento mirando hacia el vacío). No he llorado más en mi vida. Hacía unos días que los nazis habían huido y el ejército regular no nos maltrataba pero tampoco nos alimentaba porque, la verdad, no tenían comida ni para ellos. Cuando aparecieron los americanos... No sé describirlo, los que mayor impresión se llevaron fueron ellos al ver lo que habíamos pasado y cómo estábamos.

- ¿Cuál fue el peor momento?

- En 1940, estuvieron 7 meses haciendo experimentos médicos con nosotros. No nos daban ni pan, ni sal, ni grasa y nos tenían a trabajos forzados. Cada semana nos pesaban para ver cuánto más podríamos aguantar sin reventar.  Llegué a pesar 48 kilos, mientras mi peso estaba en los 78.

- Estaría irreconocible.

- Y tanto. Recuerdo que otro mozo del pueblo fue capturado a los pocos meses. Un día que estaba en el barracón 16 oí como me llamaban, "José, José, ¿qué haces?" "Aquí estoy largo", le contesté, "pero, ¿quién eres?" "Martín", me dijo. Hay que joderse, no le reconocía: "Pero, tú que has sido siempre tan colorado y tan royo y ahora estás tan blanco, ¿qué te ha pasado?", le pregunté. "Pues anda que si te vieras tú", me dijo, "que pareces la muerte en cueros". (José ríe mientras suelta un juramento que haría enrojecer a un marinero), imagínate lo delgadicos que estábamos.

- ¿Qué se piensa en esos momentos?

- Absolutamente nada. Cuando daban por la noche la orden de silencio o te dormías o hacías planes para coger un trabajo bueno al día siguiente o hacerte con una hoja de col. En salir no se pensaba, en la familia tampoco. En cinco años sólo pude escribir una carta.

Jerarcas nazis

- ¿Y el momento en el que más cerca estuvo de ser asesinado?

- No fue un momento sino un buen rato. El cabo de cada barraca era el encargado de guardar el pan. Todas las noches, cuando se apagaban las luces, me levantaba y robaba lo que podía, y, como yo, otros. Una noche, el cabo metió tinta en el pan. Por la mañana me levanté antes que los demás porque un sargento me había encargado algo. Cuando volví todos los que tenían la boca manchada de tinta estaban muertos. A mí, después de pasear por todo el campo marcado con la muerte, me avisó un chico de Calanda. Me hizo estar lavándome hasta que no quedó ni rastro. Hacía falta suerte para sobrevivir.


Manuel Curdi
Blesa (Teruel)


Publicado en El Periódico de Aragón,
el domingo, 24 de septiembre de 1995
(Reproducido con permiso y por gentileza del Periódico de Aragón)

La entrevista a José Magallón, parte de la memoria de migraciones de Aragón

Desde 2010 el proyecto “Memoria de las Migraciones de Aragón”, tiene una web que refleja la labor de un Centro de Estudios que recoje recursos, documentos e informaciones sobre las memorias de las migraciones en su dimensión económica, demográfica, política, social, etc. y los difunde y asegura su estudio científico.

Pretende ser un lugar de descubrimiento, de exposiciones, de culturas vivas, un centro de referencia. Además de la página web, cuenta con un espacio-museo, una mediateca, una red de personas, un proyecto científico y pedagógico.
A él han incorporado, como parte de la memoria de Aragón, esta entrevista.
Puedes leer este y otros muchos testimonios en: http://www.memoriadelasmigracionesdearagon.com/testimonios_1.php?testimonios_id=92

Los otros blesinos de Mauthausen

Hasta aquí llegaba la excelente entrevista de Manuel Curdi.  Podemos considerarnos afortunados y estarle agradecidos por legarnos a todos parte de la experiencia vital de José Magallón Artigas, conocido familiarmente en Blesa por el apelativo de tío Campana, que murió en 1997.

Yo todavía le recuerdo sentado en la esquina del Barrio Verde, viendo pasar el tiempo, como en la foto de "El Periódico" aquí reproducida, donde aparece José sentado en el banco de piedra.  El pie de foto decía: «José Magallón Artigas, con sus papeles de extradición, guarda dolorosos recuerdos de su estancia en los campos de exterminio».

Un triste epílogo a esta interesante lección de historia, lo puso un artículo publicado el 7 de mayo de 1995 en el Heraldo de Aragón.  El artículo, de Marián Rebolledo, se hacía eco de una lista elaborada por la Amicale Mauthausen (la asociación de ex presos del campo), con documentos incautados a los nazis y que fue publicada en el libro "El triángulo azul", de Mariano Constante y Manuel Razola.  En esa lista aparecían los nombres de tres blesinos, dos de ellos erróneamente transcritos(1) que murieron en el complejo de Mauthausen:

Miguel Belenguer Crespo 19-1-1943
Sertorio Lomba Lacasa 30-11-1941
Joaquín Royo Allueva 14-11-1941

Sertorio Lomba, fue asesinado en Mauthausen (Austria) en un campo de exterminio.Ellos no tuvieron la suerte de sobrevivir, si es que esta suerte era envidiada por los que quedaban.  La lista no se puede considerar exhaustiva, ya que sólo figuran los que se identificaron como aragoneses al llegar al campo, y en cualquier caso, faltan todos los asesinados antes de entrar en Mauthausen, que según el estudio, fueron muy numerosos. 

En el mismo artículo aparecían los nombres de vecinos de Cucalón, Huesa, Loscos, Monforte de Moyuela, Nogueras, Rudilla, Moyuela, Moneva...  Personas de toda la zona terminaron allí.

Desde hace pocos años han surgido interesantes fuentes, publicadas con el apoyo del Ministerio de cultura, y hoy en día pueden consultarse y buscarse con comodidad datos tanto de fallecidos como de supervivientes de los campos de concentración, en el portal de archivos españoles (Pares) sobre los deportados.

Bases de datos que ha publicado el Ministerio de Cultura.
http://pares.mcu.es/Deportados/servlets/ServletController.
Sobre cada uno ofrecen más detalles.

Procedencia

Víctima

Estado

Fecha de la muerte

Alacón ALBERO MUNIESA, Antonio Fallecido 05/12/1941
Huesa del Común ALCAINE VAL, Miguel Sin datos -
Segura de los Baños ALEGRE BELENGUER, Domingo Fallecido 06/09/1941
Moneva ALLOZA LERÍN, José Liberado 05/05/1945
Loscos ANDRÉS JAULÍN, Francisco Fallecido 29/11/1941
Segura de los Baños ARANDA GIMENO, Segundo Fallecido 18/11/1941
Moneva ARTAL PARACUELLOS, Aniceto Fallecido 27/10/1941
Moyuela AZNAR GRACIA, Antonio Fallecido 26/09/1941
Segura de los Baños BERENGUER PÉREZ, Luis Fallecido 20/04/1941
Moyuela BERNAL NAVARRO, Matias Fallecido 15/07/1941
Allueva BLASCO LAHOZ, Basilio Fallecido 19/07/1941
Muniesa BLASCO SANCHO, Eugenio Liberado 06/05/1945
Muniesa BLASCO SANCHO, Mariano Liberado 06/05/1945
Muniesa BLASCO VILLARIG, Eusebio Liberado 01/04/1945
Moyuela BORDONABA DUESO, Jerónimo Fallecido 29/11/1941
Alacón BURILLO ANDRÉS, Tomás Fallecido 03/08/1941
Oliete CAROD MARTÍN, José Fallecido 30/12/1941
Oliete CASTILLO ANADÓN, José Liberado 05/05/1945
Obón COMÍN, Julio Liberado 09/05/1945
Moyuela CRESPO BORDONABA, Joaquín Fallecido 29/09/1941
Moyuela CUBERO ROYO, José Fallecido 24/09/1941
Monforte de Moyuela ESTEBAN LACASA, Francisco Fallecido 11/09/1941
Segura de los Baños GADEA VALIENTE, Felipe Fallecido 24/09/1941
Loscos GRACIA HERRANDO, Rudesindo Fallecido 08/11/1941
Huesa GRACIA ROMANCI, Miguel Fallecido 15/01/1942
Moyuela IRANZO LERÍN, Antonio Liberado 05/05/1945
Plou LOU REPOLLÉS, Joaquín Fallecido 06/11/1941
Salcedillo MARTÍN BORIA, Juan Fallecido 07/08/1941
Obón NUEZ LA HOZ, Francisco Fallecido 19/12/1941
Moyuela PINA GÁLVEZ, Manuel Fallecido 07/01/1942
Anadón PRADAS BURRIEL, Lorenzo Fallecido 28/01/1942
Segura de los Baños PRATS ANDREU, Tomás Fallecido 06/11/1941
Huesa del Común - Rudilla ROCHE ROCHE, Eleuterio Liberado 05/05/1945
Hoz de la Vieja (La) ROYO LAHOZ, Nicasio Fallecido 28/09/1944
Obón ROYO NUEZ, Fernando Fallecido 21/07/1941
Moyuela SORIANO VAQUERO, Santos Fallecido 15/10/1941
Huesa del Común TELLO GUILLÉN, Miguel Liberado 05/05/1945
Huesa del Común - Rudilla TELLO MONTERDE, Lucas Fallecido 28/08/1941
Moyuela VAQUERO BERNAL, Joaquín Fallecido 13/10/1941

El campo de Mauthausen se creó con la única finalidad de dedicarlo al exterminio total.  En él perecieron las dos terceras partes de los cerca de 8000 deportados españoles.

Martín Pérez sobrevivió en un campo de exterminio.El Martín al que José mencionaba en una respuesta, que también era de Blesa, y cuyo nombre completo es Martín Pérez Legua, también sobrevivió al holocausto.  Martín murió el pasado 27 de abril de 2000 a los 94 años.  Era, al parecer, el último de los blesinos supervivientes del campo de exterminio de Mauthausen.

Recientemente nos han contado que otro blesino estuvo y sobrevivió a la terrible experiencia de los campos de exterminio nazis: Jesús Pérez.

Pero el sentimiento que crece dentro de nosotros por la cercanía de estos muertos nos debe servir para recordar a los millones de personas, de miles de pueblos de toda Europa, que murieron en aquella debacle gratuita, desencadenada por un país civilizado en una época de debilidad.  Sólo tenemos que mirar atrás unas pocas décadas para analizar como comenzó todo.  José lo sabía porque lo vivió y nos quiso legar una advertencia sobre los actuales grupos a los que se les permite cierta impunidad tanto en sus manifestaciones estéticas como en sus actos delictivos o criminales, ocasionalmente efectuados contra personas, sólo en razón de su aspecto externo o ideología.  Los violentos son la raíz del problema y no su solución.

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Para saber más

"Triángulo azul: los republicanos españoles en Mauthausen, 1940-1945", por Manuel Razola, Mariano Constante Campo; con la colaboración de Patricio Serrano.  Barcelona: Península, 1979 (330 p.). Colección: Ediciones de Bolsillo; 544: Opinión e Informe.
Este libro era muy difícil de encontrar y recientemente se ha reeditado (aunque no incluye la lista, por lo que hemos visto).

MARTIN ROMANI, Agapito: Sobrevivir a Mauthausen. Ed. por el autor. Valencia, 1997. Contiene una mención a Martín Pérez Legua.

En Internet dispone de una página dedicada a recopilar artículos sobre la guerra y los testimonios de los prisioneros en campos de concentración, entre otros asuntos, del Centre d'Estudis d'Investigació històrica Baix maestrat/Montsià:
http://www.ceibm.org/

Entrevista donde se mencionó a otro blesino en Mauthausen

El pasado 19/02/2010 se publicó la noticia en El Periódico de Aragón. En él se informaba de algunas indemnizaciones que Francia pagaría a familias de asesinados en los campos de concentración nazis. Se mencionaba al blesino Miguel Belenguer.

Puede leerlo en Internet en: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=560870 y en el último número del mensual Cuencas Mineras (nº 72)
http://www.redaragon.com/cronicas/cuencasmineras/noticia.asp?pkid=566821&numero=72

Ún libro sobre los deportados a campos de concentración nazis

En junio de 2011 presentaron del libro "Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis" de Juan Manuel Calvo Gascón.

Es un libro valioso. Estudia "y desgrana el origen de los 1.009 aragoneses que sufrieron la deportación, así como las diversas vías que les llevaron a conocer horror del universo concentracionario nazi". Es mucho más que un estudio teórico. El autor se tomó un gran trabajo buscando testimonios y analizando sus detalles; ha leído correspondencia, buscado fotografías... ha consultado numerosos archivos y ha vuelto a dar vida a recuerdos casi enterrados con la muerte de los afectados.

Por fortuna para nosotros, una de las personas cuyo periplo detalla, era blesino. Da a conocer de forma general lo ocurrido en Blesa entre 1936 y 1938, y luego varios detalles sobre el superviviente Martín Pérez Legua (1907-2000), sobre el que nos han quedado algunos datos documentados (véase la revista El Hocino nº 27 -julio 2011- pág. 36). Pero Calvo Gascón nos brinda más, tanto de su recorrido mientras fue prisionero en campos franceses, como cuando estuvo en las compañías de trabajadores extranjeros en Francia, y cuando ya prisionero de los alemanes, fue trasladado a varios campos. Martín mencionaba en sus cartas a muchos amigos de Moyuela, que fueron asesinados, mencionaba de pasada que se libró del crematorio en dos ocasiones, hasta que fue liberado en mayo de 1945 en Saint Lambrecht. Escriben bastante también en el libro de alguno de sus amigos, con que mantuvo correspondencia tras la vuelta a España, como el fragatino José de Dios, y de cómo se implicó Martín en que viudas y familiares de ex-presos supieran de las ayudas, pagas y asociación que se formaban para ellos. Se hace corto, a pesar de las tres páginas que le dedican.

Ficha del libro: http://www.centrodellibrodearagon.es/asp/libro_detalle.asp?cod=5965

"Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis" incluye en CD el listado de las personas originarias de Aragón deportadas a los campos nazis entre 1940 y 1945; es, al parecer, el más completo. Y aunque para muchos deportados a campos nazis la información se puede corresponder con lo publicado por el Ministerio de Cultura en 2006 y consultable en la base de datos de PARES sobre deportados, (reproducido para los blesinos en la última revista El Hocino nº 17), en el caso de Martín Pérez Legua detalla más destinos, una vez que había llegado a Mauthausen el 3/4/1941, (fue enviado a Bersestein en julio, a Steyr en diciembre de 1942, volvieron a llevarlo a Mauthausen en abril de 1943...).

Una muestra, que nos atrae por lo cercano del testimonio, pero que es reflejo de un estudio amplio y merecedor de atención y lectura.

El documental "Adiós a la vida" de la Televisión Autonómica de Aragón.

Este documental sobre los aragoneses en Mauthausen, es un excelente trabajo de investigación, dirigido por Ramón J. Campo y Roberto Roldán. Una lección sobre la humanidad y su crueldad inherente, sabiduría que cada individuo debiera conocer y asumir que guarda en su interior, para estar vigilantes a los brotes de la mala hierba de la violencia racista opolítica.

Se puede ver el documental en Internet en esta referencia interesante:
http://blogs.heraldo.es/lamadriguera/?p=2301

Lo reemitieron en Aragón TV 28/2/2013 a raíz del fallecimiento de uno de los últimos supervientes de los campos nazis Jesús Tello, con ascendencia en Huesa del Común o Rudilla (su padre fue uno de los asesinados: Lucas Tello Monterde). Disfrutamos así para siempre de los testimonios del horror que transmitieron José Alcubierre (Tardienta), Francisco Bernal (Garrapinillos), Domingo Félez (Alcorisa), Jesús Tello Gómez (Epila), Joaquín López Raimundo (Tauste), Paulino Espallargas (Albalate), Elías González y Luis González (Esplús), Miguel Aznar Sesé (Broto), Martín Gracia (Barbastro) y Aurelio Tomás (Alcorisa). "Estos son los once aragoneses supervivientes del campo de concentración de Mauthausen, donde entraron la mayor parte de los 1.009 aragoneses deportados en la II Guerra Mundial."

Fotograma del documental "Adiós a la vida"

Es un documental bien construido, emocionante, con partes, donde asumiremos la sorpresa de los que ingresaban en un submundo inimaginable, de las formas crueles de morir, de las formas inimaginables de sobrevivir, del heróico esfuerzo de organizar una resistencia clandestina, de una liberación que muy pocos vieron, de un fin que los mantuvo a pesar e todo, lejos de su hogar, al permitir los aliados continuar vigente al régimen fascista español.

Notas

↑ 1.-Según corrigió el vecino de Blesa, Tomás Sanz, los nombres de los blesinos son los que hemos escrito arriba, en lugar de los siguientes que aparecían incorrectos en la lista publicada en el libro:
    Miguel Belenguer Crespo en lugar de Miguel Balaguer Crespo
    Sertorio Lomba Lacasa en lugar de Sertorio Loma Lacasa
También nos corrigió el nombre de un ossino que aparece en la lista del artículo del Heraldo:
    Miguel Gracia Romance en lugar de Miguel Gracia Romanci.