Noticias para el recuerdo
¿Satanás en Blesa? ¡Y yo con estos pelos! (1909)

28 de marzo de 1909

El Noticiero

Pues no es exagerado el titular de este artículo, no. Un sacerdote misionado para cristianizar paganos (perdón, blesinos) acudió en Santa Misión, y tras decenas de corderiles manifestaciones religiosas recibió tres cartas.

 

BLESA, 25 de marzo

La protesta satánica

La Santa Misión toca a su fin. Nos encontramos en el último de los doce pueblos que nuestro Superior nos designara para predicar en ellos la doctrina de Jesucristo. Los días han ido sucediéndose más rápidamente de lo que creíamos; las dificultades, que han sido muy pocas, se han vencido. Hemos subido elevados montes, descendido por peligrosas vertientes, cruzado alguna vega y muchas tierras sin vegetación; hemos anunciado en todos los pueblos la Misión, acudiendo las autoridades y muchísimos fieles a oírles.

Hasta ahora toda ha sucedido a medida de nuestro deseo. Al principio el M. I. Sr. Gobernador Eclesiástico nos alentó aprobando nuestros trabajos; después el Excelentísimo Sr. Arzobispo nos confortó bendiciendo nuestras tareas apostólicas. Los pueblos, respondiendo en masa a nuestro llamamiento, nos ocupaban muchísimas horas en el confesionario, los niños nos recibían radiantes de gozo en sus escuelas. Todo iba muy bien: la protección sobre nosotros de la Santísima Virgen del Pilar a quien continuamente invocamos y en cuyo obsequio se han dado muchos y muy entusiastas vivas, era patente y clara, pues nuestra salud es cada día más completa, y ni el trabajo nos rinde, ni el poco dormir nos arredra.

Algo le faltaba a nuestra Misión para que fuese grande, la persecución. La grandeza del hombre se mide por sus enemigos, y para nosotros todo han sido facilidades, cariñosos saludos, entusiastas recibimientos, calurosos vivas, grandiosas procesiones y tiernas despedidas. Nunca podremos pagar a los pueblos misionados las múltiples atenciones de que hemos sido objeto las cordiales manifestaciones de afecto que hemos recibido, las abundantes lágrimas que hemos visto derramar para manifestar el sentimiento por nuestra separación y las reiteradas instancias para que prolongásemos nuestra estancia. Les hemos prometido nuestro perdurable cariño y que tengan todos la seguridad de que guardamos siempre en nuestro corazón el grato recuerdo de nuestra santa visita.

La persecución que faltaba a nuestra Misión, llegó, y vino la protesta satánica en figura de tres cartas, llenas de insultos groseros y blasfemias horribles; el demonio no habrá visto bien que hayamos predicado tarde y mañana, le habrá dolido el soltar las presas, habrá sentido el que hayamos confesado tantos, los vivas a la Religión, a la Virgen del Pilar, de Arcos, del Cantal y de la Aliaga, al Papa, al señor Arzobispo, a la Santa Misión, etc.; le habrá puesto de mal humor y sobre todo la grandiosa y solemne fiesta a la Virgen de la Aliaga en su veneranda ermita, a la que concurrieron cinco pueblos. Debió desconcertarle por completo y no me extraña que propusiera vengarse, y en verdad, que no en la tierra sino en el infierno, debieron escribirse, o por lo menos inspirarse tales escritos, que debieron salir y quizá en fecha lejana, en El País, El Motín, o Las Dominicales, pues se nos acusaba de llevar hebillas de oro y se abogaba por el Cristo revolucionario de Judea y se negaba la trinidad de personas en Dios, aparte de un sin fin de insultos, blasfemias y herejías.

Dios permitió esta protesta satánica y la permitió para mayor bien. Pues desde el momento en que el católico vecindario de Blesa (pues allí los anticlericales son una insignificante minoría) tuvo noticia de las cartas, protestó virilmente, se organizó solemne procesión, aprovechando la oportunidad de ser hoy día festivo y haberse establecido las Hijas de María, y todos ya en casa, ya en la Iglesia, nos han expresado su pesar por lo ocurrido.

Nosotros los Misioneros alabemos y bendecimos a Dios, y ahora mejor que antes creemos que hemos hecho algo de provecho. Perdonamos de todo corazón a los ciegos que se dejaron llevar de las perversas inspiraciones de Satanás y agradecemos sinceramente las manifestaciones de simpatía hoy recibidas y para todos imploramos la misericordia de nuestra Santísima Madre la Virgen del Pilar.

Cipriano Pérez

 

La primera vez que lo lei parecía que describía una situación y un mundo irreal, una exageración digna de una película. Pero se trata de una crónica histórica, aunque muy sesgada. Sin ánimo de ofender a nadie (pues toda opinión merece un respeto), vamos a comentar esta situación de forma entre humorística y reflexiva, ya que nos parece que algunas actitudes de las reflejadas son poco loables por parte del cronista.

Esas tres cartas ¿eran enviadas por Dios para que Cipriano reflexionase sobre sus métodos de adoctrinamiento o meditase sobre la Trinidad epistolar? No, no podía ser; debían de ser obras de otro ser, gigantesco, poderoso. ¡Según él, el mismísimo Satán era el inspirador! Sólo Él podía estar a la altura del ego del misionero. ¡Qué presentuosa nos parece esta persona y su lenguaje! No acepta que se le oponga un simple humano con sus argumentaciones, que lamentablemente no conocemos. Pero es que en el encuentro de Satán contra él... ¡El misionero gana! ¡Hala! Y se despide perdonando a los ciegos equivocados. Es una lástima que muy a menudo creamos que éstos son los demás.

Casi parece que Cipriano, por la prueba de persecución a que lo sometió Satán en el desierto (de Blesa :), se merecía más. Quizás desearía que le hubiesen maltratado para alcanzar la santidad tras la santa misión de critianizar a los blesinos. ¡Viva todo!

La jactancia y el lenguaje de Cipriano casi nos movería a risa, si no fuera porque durante siglos manifestaciones con estos contenidos y expresados con este lenguaje serían predicados para desacreditar a los adversarios de la Iglesia o movilizar a los aldeanos en las guerras desde el púlpito. Esperemos que todos hayamos aprendido de los pasados errores y que seamos más coherentes con la Fe, fuera ésta religiosa, o basada en otros valores humanos o políticos.

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Blesa, un lugar en el mundo

Última actualización: 19 de junio de 2006