Noticias para el recuerdo
Homenaje a los hijos de Blesa que lucharon en la guerra de Marruecos (1927)

15 de octubre de 1927

La Voz de Aragón

En esta noticia se hace referencia a una de las cruentas guerras habidas en el siglo XX, prácticamente relegada al olvido a pesar del impacto que en su día debió tener en la vida de una población relativamente pequeña. Treinta licenciados de nuestro pueblo, aparte de los que debieron dejar allí sus vidas, marcarían con su ausencia la vida de los 1400 habitantes que por aquellas décadas vivían en Blesa.

 

Baltasar, el sacristán de comienzos del siglo XXPara cumplir lo ordenado por la superioridad, se ha celebrado con extraordinaria solemnidad en este pueblo, la fiesta de la Paz y homenaje al Ejército. Puestos de acuerdo el Ayuntamiento, señor párroco y Somatén, se celebró en la siguiente forma:
A las nueve horas, un volteo general de campanas anunció el comienzo de la fiesta. El Ayuntamiento en pleno, con todo el Somatén con armas, y los treinta licenciados de África aquí residentes, se trasladaron a la iglesia parroquial, donde fue cantada solemnísima «Tercia».

Acompañados del pueblo en masa y niños de ambas escuelas, en adecuada procesión, trasladáronse luego a la linda ermita de Ntra. Sra. del Pilar, que corona el montecito del Calvario.

Una iluminación extraordinaria lucía en los tres altares de la capilla. Sentados en sitio preferente el Ayuntamiento y Somatén, y portando los licenciados de África sendas hachas, depositada en el sitio de honor la bandera de España, que llevó el más joven de los licenciados, José Cascajo, comenzó la misa solemne, oficiada por el señor párroco y cantada por los aficionados dirigidos por el veterano y octogenario Baltasar Pérez.

Al ofertorio el señor cura, desde el púlpito, después de los 113 paternóster, que por otros tantos difuntos ofreció la piedad de los vivos, dirigió su autorizada palabra a los feligreses.

El sermón fue un canto al Pilar, a la Raza y a la Paz. Fue muy felicitado.
Al finar la misa se cantó una salve y a continuación solemnísimo responso en sufragio de los fallecidos en la campaña de África, regresando todos a la parroquia.

Seguidamente sirviose en el Ayuntamiento un abundante refresco para todos los invitados, que lo fueron, además de los concejales, el Somatén, licenciados y dependientes de la iglesia, con el señor cura, que presidió.

Por la tarde, a las tres, se celebró solemne rosario general, asistiendo todos, como por la mañana.

Terminados los actos religiosos, en el salón del Ayuntamiento se celebró el acto de obsequiar a los licenciados, amenizándolo una rondalla compuesta de violines, bandurrias, requintos y guitarras, los cuales, después de tocar, para final, la Jota que fue cantada muy bien por Miguel Pérez, hicieron música en la plaza Nueva, entreteniendo a la gente joven hasta finar la tarde.

Francisco Celma

fotografía de Baltasar Pérez, antiguo sacristán y organista, con sus hijas Esperanza, Leoncia y Fidela Pérez González cedida por Amparo Artigas.

Muchos temas toca este artículo que se pueden comentar e investigar. Empecemos por la entrada matizada por Francisco Celma, cuando dice, "Para cumplir lo ordenado por la superioridad...".

La fiesta de la Paz

Sacado de contexto, el artículo puede parecer el relato de un homenaje a los licenciados, con aires festivos y religiosos, pero la celebración no tuvo nada de improvisado ni espontáneo. La verdad es que esta denominada «fiesta de la Paz» que se celebró el 12 de octubre de 1927, fue ordenada desde las más altas jerarquías del poder establecido entonces (la dictadura de Miguel Primo de Rivera). En el Boletín oficial del 24 de septiembre de ese año, el gobernador civil publicó la circular según la cual «el día 12 de octubre próximo ha sido designado para exteriorizar el júbilo de la nación por el feliz término de las campañas en Marruecos, que durante un periodo de cerca de 20 años han puesto a prueba, la constancia, patriotismo y abnegación de los buenos españoles. [...] se celebrarán en todos los pueblos, además de las fiestas religiosas que se dispongan por los señores prelados, otras populares en las que congregados todos los ciudadanos que hayan tomado parte en las campañas desde 1909 y residan en ellos, reciban el testimonio de gratitud del resto del vecindario y los agasajos propios del acontecimiento que se celebra».

El Somatén

En este artículo se hacía referencia al Somatén. Esto no era sino un grupo de vecinos con armas, con una organización muy simple que podían actuar ante algún hecho concreto, por mandamiento de alguna autoridad local o policial como partida en ayuda de las fuerzas policiales o como defensa y aviso a los vecinos en caso necesario. Normalmente arropaban a las Instituciones y fuerzas vivas ya que los somatenistas eran habitantes que contaban con la confianza de las autoridades y de la Guardia Civil. Esta "institución" de origen catalán, remonta sus orígenes al siglo XI. De hecho, la misma palabra proviene del catalán so metent equivalente a "meter ruido", remanente de la costumbre de acudir a la llamada de la campana de alarma. Durante la dictadura de Primo de Rivera se extendió al resto del territorio nacional. En 1931, el Somatén fue disuelto por la II República debido a sus tendencias conservadoras, pero en 1945 fue restablecido y después se hizo extensivo para todo el territorio nacional.

Nota: Este artículo apareció publicado, resumido, en el libro de fiestas en Honor de Santa Ana de 1994. La fecha de publicación que indicamos aquí es en la que realmente apareció esta noticia, en lugar de la del 28/9/1927, que constaba en el libro por error.

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Blesa, un lugar en el mundo

Última actualización: 1 de diciembre de 2001