Vidas marcadas por la guerra de la Independencia

Nos comunicaba hace unos años Ángel Tomás del Río la existencia del libro con la información que publicamos. Lo hacemos hoy por recordárnosla el bicentenario de aquella guerra que justo hace doscientos años desangraba a los españoles, inmersos en un enfrentamiento sucio y de tintes feroces contra el ejército napoleónico. Fue especialmente encarnizado porque no se conducía por las “leyes” de la guerra, por las cuales aquel pueblo se tendría que haber acomodado a que su Ejército, tras ser vencido, se había rendido y su Rey gozaba de un exilio dorado, y por tanto habían perdido, hasta que algo cambiase la situación.

Lo que transmitimos en esta ocasión no lo hacemos por ser significativo en la historia, sino por sentirnos más cercanos a su destino por hablar de dos personas que nacieron en Blesa. Su vida y sino pudo ser el de tantos otros, y reproducimos aquí estas breves referencias a como su vida fue truncada a raíz de aquella invasión y guerra.

Abuelos y padre de un pintor afamado

Los testimonios se conservaron porque un nieto e hijo de blesinos llegó a ser un pintor muy destacado en al segunda mitad del siglo XIX en Aragón. Se trata de lo que sufrieron los abuelos paternos del pintor Bernardino Montañés Pérez, de reconocido prestigio en su época, y como condicionó la vida de su padre.

Juan Montañés, natural de Zaragoza, y Mariana Villuendas, de Blesa (Teruel) fueron un matrimonio que tuvieron su primer hijo en Blesa, pero cuando comenzamos a tener datos de ellos es cuando ya vivían, fatídicamente en Zaragoza, cuando atacaron la ciudad los ejércitos franceses en 1808 y 1809. Juan y Mariana fueron dos más de los caídos durante el sangriento episodio histórico. El autor de cuanto publicamos, José Antonio Latas, cita a su vez un artículo del periódico “El Semanario Ilustrado”, de 1893, donde se apuntaron estos detalles:


“Juan Montañés, gran tirador y trajinero de oficio, mandaba este valiente zaragozano una división de paisanos que en uno de los puntos del Arrabal, defendía su Independencia […] El esforzado trajinero fue hecho preso, y con otros más que no sucumbieron, se lo llevaban como botín. Era tal la fatiga y su decadencia de espíritu, que sus fuerzas le negaban sostenerse en pie, y en tal estado le fue imposible continuar el camino. Los gabachos le proporcionaron el camino del cielo, fusilándolo. […] La esposa del trajinero murió estrangulada, arrojando el cadáver por la ventana de su habitación.”

Francisco de Goya. Desastre Núm. 3, Lo mismo

Juan Montañés, abuelo de Bernardino [pintor], fue uno más de los cerca de 12.000 heroicos defensores de la ciudad que, tras la capitulación acordada por la Junta de Defensa, que presidía Pedro María Ric, el 20 de febrero de 1809, fueron conducidos presos a Francia. Las extremas condiciones sufridas por los combatientes durante ese segundo sitio, así como la dureza de la marcha hizo que diariamente fallecieran entre 300 y 400 prisioneros, según ha publicado recientemente José A. Armillas. A pesar de que las epidemias y la debilidad diezmaban las filas de los vencidos, la represión del ejército napoleónico debió ser sistemática a lo largo del camino, a tenor de las elevadas e impensables cifras de mortandad por día. Este habría sido el caso de Juan Montañés.”

“En cuanto a la abuela paterna, Mariana Villuendas, su asesinato recuerda inevitablemente las crueldades cometidas por los ocupantes franceses denunciadas por Francisco de Goya, en sus desastres de la guerra, a través de grabados conmovedores […] en los que las mujeres, algunas incluso madres jóvenes, eran forzadas y sacrificadas por la jauría de la soldadesca.”

Este matrimonio dejó un niño, Jorge Montañés Villuendas, nacido en Blesa.

“Del matrimonio que tan trágico fin tuvo, quedó un huérfano atacado de la epidemia [de peste], que después de restablecerse pasó a la Casa de la Misericordia, donde aprendió el oficio de tejedor, que hubo de abandonar por la llaga que tenía en la pierna izquierda, reliquia de su enfermedad. Los baños de Segura, a donde fue de caridad, le restablecieron, volviendo nuevamente a la casa tan querida del gran Pignatelli, y eligió el oficio de sastre. [...]”

Jorge Montañés y su esposa Inés Pérez.  Retratos de Bernadirno Montañés.

“Durante el segundo sitio, Jorge Montañés, contaba ya trece años de edad por lo que, si no presenció físicamente el asesinato de su madre, al menos sí pudo recibir noticias directas del terrible suceso, así como del fusilamiento de su padre. Según nos cuenta Gascón de Gotor, el padre de Bernardino, fue uno de los afectados por las epidemias que se propagaron con facilidad a través del dantesco paisaje urbano de la ciudad sitiada, en la que los cadáveres se hacinaban por las calles. [...]”

Bernadino Montañés, joven“[...] la magnitud trágica del episodio histórico de los Sitios de Zaragoza marcó a sangre y fuego la memoria familiar de Bernardino Montañés, a quien su padre con el tiempo transmitiría sus recuerdos e impresiones de aquellas dramáticas jornadas de 1808 y 1809”.

Jorge se casó con Inés Pérez Solano y tuvieron 12 hijos, de los que pocos sobrevivieron. En 1825 nació Bernardino, que recibió mucho cariño de sus padres, el cual fue correspondido, prefiriendo Bernadino seguir su carrera en Zaragoza en lugar de prosperar en Madrid. Jorge Montañés Villuendas murió en 1881. Bernardino (1825-1893) “Dejó una abundante obra artística, aunque especializada en los géneros de pintura religiosa y de historia y, sobre todo, retratos, con los que se convirtió en uno de los pintores más solicitados por la sociedad zaragozana.”

Y aunque no sea el tema de este artículo, sí destacar que Bernardino Montañés llegó a ser conservador del incipiente Museo de Zaragoza, que fue defensor del patrimonio aragonés, con especial constancia por la preservación de la Torre Nueva de Zaragoza, y que dejó huella en sus áreas de trabajo relacionadas con el arte, como la organización, la adquisición y la restauración, al margen de su valía artística. Y a este respecto podemos recomendar leer la síntesis de su vida y trabajo en Museo de Zaragoza : 150 años de historia (1848-1998).


Bibliografía

Hernández Latas, José Antonio (2002) "Bernardino Montañés (1825-1893). Arte y erudición en la Edad de la Inocencia" Editorial: Zaragoza : Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, (Zaragoza, 2002). Colección: Mariano de Pano y Ruata ; 21.

Hernández Latas, José Antonio (2000) "Bernardino Montañés, conservador del Museo de Zaragoza", pág. 75-82 en "Museo de Zaragoza : 150 años de historia (1848-1998)" / [idea y coordinación, Miguel Beltrán Lloris ; textos, Mª Luisa Cancela, J.A. Hernández Latas, Concha Lomba...(et al.)] Editorial: [Zaragoza] : Departamento de Cultura y Turismo : Ibercaja

Información en línea: Enciclopedia Aragonesa, 2000.

Cuadros tomados de la obra de 2002 citada en la bibliografía. Ilustraciones de los desastres de la guerra tomadas de Internet.

Zaragoza, Enero de 2010

Agradecimientos: A Ángel Tomás del Río, al que debemos esta y otras colaboraciones.

 

Sumario

 



Blesa, un lugar en el mundo
Ultima actualización: 9 de diciembre de 2011